31 Belén Fonseca Guillén
Arquitecto, blanca, encantadora, muy cuidada, regular estatura, excelente ejecutiva y
comunicadora.
Mesurada para hablar y, aunque a la hora de comer lo hace llevándose a la boca pequeños
bocaditos, magnífica experimentada amante.
Siempre encontró la manera de hacerme sentir bien, de cenar bien, de ir a conciertos y
museos, de ir invitados en avioneta con alguno de sus novios talvez ya anteriores a playas
maravillosas donde acampábamos a comer langosta, de excitarme, de mostrar
entremedio del vestido negro las blancas suaves delicadas piernas hasta donde no hay
más allá que el verdadero paraíso.
Disfrutamos inmensamente de nuestra relación a la que ocasionalmente invitábamos a
otras salvajes que salíamos a conquistar.
Una mañana, 0630, salimos en carro hasta una reunion en la que me esperaba el
directorio de la sociedad Bauxiven, propietaria de la enorme mina de bauxita, Los
Pijiguaos, del cual nuestra empresa era el principal contratista.
A las 0655 nos depedimos. Fue efusiva.
Cuando de traje de lino blanco entré a la reunión los miembros del directorio mi miraron
tan sorprendidos que yo tambien bajé los ojos a mi entrepiernas.
El pantalón estaba amplia y profusamente manchado de labial rojo.
El trafico en Caracas suele ser lento, trabado, de largas esperas.
Es medio dia.
Tráfico fatal.
Para divertirse, ella se desviste completamente, prepara la escena y se pone sobre mí
mientras trato de seguir manejando al menos cuando los carros deban avanzar algunos
metros.
Al ver que desde un carro vecino una mujer la mira con reprobación, ella le grita:
envidiosa.
Un día me comentó que estaba embarazada. Le pregunté si tenía alguna sospecha acerca
de quién podría ser el padre.
Me propuso casarnos. Sin duda no era la mujer que me convenía para abandonar a
Graciela y empezar una nueva relación formal.
Belén me ofreció mantenerme por el resto de mis días: nunca más tendrás que trabajar.
Poco tiempo después se casó. Esa noche, en la fiesta, me pusieron en la misma mesa en
que estaba su hermano, quien me hablaba de Belén imaginando que yo escasamente la
conocía y que ella sólo era una ejecutiva de la empresa que yo dirigía.
Más tarde, Belén, todavía vestida de novia, me sacaba a bailar y mientras bailábamos me
besaba en la boca apasionadamente. Me parecía sentir los tiros que en cualquier
momento podrían darme.
No es de extrañar entonces que treina años después, el dia de su cumpleaños, le haya
escrito así:
“Que me digas que te escriba es como cuando a Roger Rabbit le hacían sonar toc toc toc
toc toc… y entonces no podía contenerse.
Estoy almorzando solo en mi departamento en el que hasta hace un par de semanas vivía
con Irisnorth, que hoy está en Puerto Rico y debe estar por regresar, y con Ricardo que
está desde hace una semana en Paraguay. Estará de vuelta el 17 de junio.
Almuerzo arroz con lomito a la parrilla y ensalada de lechuga, tomate y aguacate.
Ayer me hice unos fetucini Barila con salsa de queso azul, sibulette y nueces acompañada
de salmón a la plancha.
O sea, me alimento como un príncipe.
Vivo en un departamento en un piso 11 con una buena terraza, en uno de los mejores
barrios de Santiago, “el Golf”, que es tranquilo, bueno para caminar, lleno de pequeños
locales comerciales y de excelentes restoranes.
Lo de excelentes es una exageración: hay uno que otro que sirve para algo. El resto son
una porquería porque en Chile son poco honestos para todo y entonces para cocinar.
Mi jornada es bastante sencilla martes jueves y sábado me levanto a las seis. A las siete
estoy dialisándome. A las 11:30 llego a la oficina y mitad trabajo mitad escribo hasta las
ocho o nueve.
Todos los días me interrumpo una hora para caminar
La dialisis no es problema. Llegas. Te acuestas. Te conectan y te pasas ahí echado 3.5 hrs
los ma y ju, y 4 hrs, los sabado. Leo, veo TV. De las doce sillones de la sala todos los
usuarios o pacientes son relativamente recientes porque van muriendo.
Soy el que tiene más tiempo en esa sala donde van rotando porque la mayor parte de
ellos llega en malas condiciones, ya que usualmente vienen de una diabetes avanzada, y
la diálisis los lleva lentamente al sepulcro.
A mi me salvan la porfía, que por lo demás estoy sano y que hago mucho ejercicio.
Algunas enfermeras me llaman el indomable
Miércoles viernes y domingo me levanto alrededor de las siete y hago ejercicios.
Alrededor de 60 distintos, cada uno de los cuales los repito entre 6 y 20 veces y cada serie
la repito 3 veces. Hago un grupo de piernas y espalda, otro de abdominales y otro de
brazos. En breve, como una hora de ejercicios que incluyen alrededor de 300
abdominales.
Los lunes solo trabajo, con lo que redondeo una semana de 7 dias de trabajo donde el
sabado es el día en que más descanso.
En pocas palabras, lo típico de un tío de 80 años con 10 años en dialisis.
Duermo relativamente bien.
Todas las noche me levanto al menos una vez, por alrededor de una hora, a comer mango
y escribir.
Trabajo con Toñito. Él es mi jefe. Es el jefe máximo de la empresa.
Anteayer cumplió 40. Con él me llevó algunas veces bien y algunas veces mal y pocas
veces muy mal. No hacemos ningún tipo de vida familiar sólo nos vemos por razones de
trabajo. Nunca me invita a su casa ni veo a sus dos hijas, Alicia, bien criada, y Amelia, no
tanto, hasta la última vez que la vi, que son mis nietas.
Sin ayuda de nadie manejo toda la parte financiera, legal, administrativa, impuestos,
compliance de las cuatro pequeñas empresas del grupo: una en Chile, una en México y
dos en USA.
Geraldine está muy bien en Nueva York. Casada con un colombiano muy educado, culto y
agradable, dueño con su familia de una muebleria donde ellos hacen sus propios diseños
que venden carisimo.
Tienen un hijo pequeño de alrededor de ocho años, Sebastián, maravillosamente bien
enseñado y otro hijo, Syd Rowan MacSeveney García, de alrededor de 20, que es músico y
está en la universidad, también una bella persona.
Geraldine sigue de Senior editor en post producción y es profesora de yoga.
Pilita sigue en lo suyo, haciendo cuadros y collages extraordinarios. Trabaja mucho. Hace obras maravillosamente bellas.
Claudia es ingeniero en telecomunicaciones. Trabaja como ingeniero de buen nivel en una
corporación internacional de software. No me habla. Tiene un hijo de around 2, Benicio,
del cual solo he visto un par de fotos.
Valentina, 25, trabaja por su cuenta en marketing digital. Aparentemente le va bien. Tiene
un Mazda con el que corre como una loca por toda la ciudad. Es maratonista y
workaholica. Es difícil comunicarse con ella. Casi nunca contesta los wassap y jamás las
llamadas telefónicas, por lo que es poco lo que sé de ella.
Ricardo, 28, es simpático, muy sociable, bello, sinvergüenza y puto. Tengo entonces con él
muy buenas relaciones. En Paraguay es casi un famoso: da conciertos y sube videos donde
canta canciones de las que es autor. Algunas marcas le pagan como rostro. En Chile, tiene
clientes en el área de Community management y hace videos para ellos, algunos son
politicos. Estoy tratando de convencerlo de que haga una carrera como politico pero
parece que su sueño es la música.
Bueno querida Belén.
Llego hasta aquí porque tengo que hacer algunas cosas.
Ha sido muy grato estar contigo que en el fondo es lo que ocurre cuando uno se sienta a
conversarte este monólogo.
Un abrazo y gracias por los maravillosos recuerdos que tengo de ti, admirable Belén.
Chao, pues.”